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: Labor educativa del Movimiento los Sin Techos
on 13/5/2009 21:04:23 (1991 Lecturas)

La ONG religiosa desarrolla cuatro proyectos de educación no formal en los barrios periféricos de Santa Fe. El padre Atilio Rosso considera que hay que generar un “concepto teórico” del excluido para que tenga real consideración en la planificación de las ciudades.

Un niño que se gesta en el vientre de una madre mal alimentada, que crece en el seno de una familia pobre, acuciada por el hambre, se desarrollará con el viento en contra y encontrará mil obstáculos en su camino. Una de las primeras trabas será el rendimiento escolar, que resultará deficiente en comparación con un niño bien nutrido y protegido en todos sus derechos.

El Movimiento Los Sin Techo sabe de esta realidad porque la palpa a diario en los barrios periféricos donde trabaja desde hace 25 años. Allí comprueba que muchos niños están incluidos en la escuela pero excluidos del aprendizaje, que a sus guarderías llega un 25 por ciento de chicos con distintos grados de desnutrición y que la deserción escolar es altísima y no se refleja en las cifras oficiales.

Por eso, gran parte de la labor del movimiento tiene que ver con ofrecer espacios de educación no formal. Mediante cuatro proyectos (jardines maternales, alfabetización digital, apoyo escolar y capacitación laboral) trata de brindar a niños, adolescentes y adultos una oportunidad para salir de la exclusión.

El padre Atilio Rosso, mentor de esta ONG religiosa, considera que “al excluido hay que darle dos veces más que al chico común. De lo contrario, nunca lo vamos a incorporar a la sociedad, siempre va a estar excluido”.

Concepto “universal” de exclusión

Rosso sugiere construir un concepto teórico y universal del “excluido” para que “deje de ser una cuestión de sensibilidad y pase a formar parte de las estrategias y políticas en la organización de las ciudades”.

¿Hace falta generar un concepto universal del excluido cuando lo estamos viendo en la realidad cotidiana?, preguntó El Litoral. “Lo que pasa es que si tenés un concepto universal y claro del excluido, podés actuar. Todos sabemos de qué hablamos cuando decimos oligarca, burgués, socialista, peronista, ateo o católico pero nadie sabe con certeza qué es la categoría de excluido”, responde el sacerdote, con su habitual estilo directo.

“No aceptamos en nuestro corazón el problema de la exclusión. Pero las sociedades no se hacen con el corazón sino con la inteligencia, que no siempre está animada por el amor. Los que organizan la sociedad son los especialistas en urbanización, medicina, entre otros. Y cuando se toman las políticas de salud o de diseño urbano no se piensa en el excluido, sino que después viene por rebote”, critica Rosso.

A su entender, mientras no haya una ciencia, una sociología, una psicología que respalde el concepto universal de exclusión, el problema nunca va a tener una solución radical. “Por algo, siendo la pobreza una preocupación generalizada, siguen existiendo 5 millones de indigentes en el país”, dice el sacerdote.

Para reforzar su tesis, sostiene que son muchas las experiencias generosas a favor del desamparado pero nunca se transforman en una realidad estable. “Si no se escucha al excluido, si los responsables de la organización de la ciudad no conocen su mundo, las medidas que tomen a su favor serán sólo gestos intermitentes en respuesta a unas exigencias superficiales. Las acciones subjetivas que nos impiden leer el universo en que vive el excluido, a pesar de toda la buena voluntad, no harán que las estructuras de la sociedad cambien”.

930 chicos
de 1ro. a 7mo. grado asisten a las aulas informáticas del movimiento Los Sin Techo para recibir apoyo escolar asistido por computadoras.

200 niños
que ahora están en 3er. grado son asistidos para reforzar la lectoescritura.

650 pequeños
de 2 a 5 años concurren a los 19 jardines maternales del movimiento.

150 a 200 jóvenes y adultos
cursan anualmente los talleres de oficio, donde se enseña desde corte y confección hasta plomería.


Unos 7.500 egresados de los cursos de oficio
Hoy, el discurso predominante habla de que hay que formar en nuevas tecnologías. Es cierto, hay que hacerlo, pero los integrantes de Los Sin Techo creen que más que nunca se debe capacitar también en los oficios, que empiezan a agotarse porque han envejecido junto con quienes tienen esas habilidades. Hay que formar a jóvenes para el primer empleo, a adultos para reentrenarlos en un trabajo que tuvieron y dejaron de tener, y a aquellos que sienten necesidad imperiosa de un rebusque.

Jorge Jourdan es la cara visible del proyecto de educación de jóvenes y adultos de esta ONG santafesina. En su opinión, la capacitación laboral en contextos de pobreza es más necesaria ahora que hace 40 años. “En aquel momento -explicó- había una situación económica de la ciudad y la región que permitía tener perspectivas de integración económica. Esa posibilidad actualmente es más débil y prácticamente no existe una integración del excluido al trabajo formal. Se sigue capacitando para que la gente pueda tener un trabajo cuentapropista frente a una realidad de la ciudad que no tiene capacidad de integrarlos formalmente al trabajo”.

En Santa Fe, hay 7 mil jóvenes de entre 14 y 25 años que no trabajan, no estudian ni buscan empleo, por lo que se encuentran totalmente excluidos tanto en el aspecto social, como en lo económico y educativo. Ocho de cada diez pertenecen al sector más pobre de la ciudad, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares 2007.

A ellos están dirigidos los cursos de oficio cortos con salida laboral que Los Sin Techo viene dictando desde 1973 y de los que egresaron, “más de 7.500 personas en todos estos años”, cuantificó. Desde el concepto de la educación no formal y popular, se dictan cursos de corte y confección, plomero, electricista, reparador de electrodomésticos, auxiliar de panadero, ayudante de cocina, azulejista, gasista, bobinador y reparador de PC que captan el interés de 150 a 200 jóvenes y adultos por año.

Los egresados no sólo se llevan el certificado de capacitación, sino también algunas herramientas básicas que el movimiento les regala para que puedan iniciarse en el oficio. “Debemos ser conscientes de que la población de adultos y jóvenes sin empleo ha aumentado y ha crecido su bajo nivel educativo. Se necesitarían más proyectos como éste para revertir ese desfasaje”, cerró Jourdan.


Jardines maternales para los pequeños
Son 19 y funcionan en distintos barrios. Una actividad que busca estimular a los niños de contextos desfavorecidos desde edades tempranas

Hace 15 años, el Movimiento Los Sin Techo comenzó a trabajar con el proyecto de los jardines maternales, convencido de que cuanto más temprana y oportuna sea la estimulación del niño, mejor será su crecimiento y desarrollo.

Paulatinamente, se fueron creando guarderías hasta llegar a las 19 existentes en distintos barrios periféricos, dos de las cuales son preescolares obligatorios autorizados para funcionar como jardines privados, aunque gratuitos. En total, 650 chicos de entre 2 y 5 años concurren a las salitas de Los Sin Techo para jugar, charlar, ensuciarse, explorar, aprender... y alimentarse.

“El fundamento que dio origen a estos jardines es intentar combatir los daños que causa la pobreza en la niñez marginada”, señaló Nilda Díaz, coordinadora de los jardines maternales del movimiento.

Aseguró que las investigaciones científicas han demostrado que la mayor parte del desarrollo cerebral ocurre durante los primeros años de vida. Es en ese pequeño lapso cuando los chicos adquieren la capacidad de pensar, hablar, aprender y razonar; y además se forman los fundamentos del comportamiento social que los marcarán toda la vida adulta.

“Si pensamos en los niños que viven en nuestras villas, deberíamos redoblar los esfuerzos para ofrecerles los mismos estímulos que brinda una familia que puede pagar un jardín o una escuela privada en edades de escolaridad no obligatoria”, sostiene la profesora Díaz. Según un relevamiento de la Encuesta Permanente de Hogares (2005) la asistencia a las salas de 3 años es del 63 % en el quintil más rico de la población, y apenas del 13,6 % en el quintil más pobre.

“Nuestra idea fue extender la educación a edades menores porque veíamos que el chico llegaba al 5to. o 6to. grado y, al no poder aprender los contenidos, repetía y se tornaba en desertor. Además, hay una gran cantidad de niños desnutridos porque duermen hasta el mediodía y se pierden el desayuno. Al venir al jardín, desayunan, almuerzan y gastan energías, lo que es bueno para recuperar el peso”, sostuvo Díaz.

Objetivos y actividades

Entre las experiencias exitosas se cuenta la “matronatación”, que es una actividad que pone en contacto a los niños, junto con sus mamás, en sus primeras experiencias con el agua. Otros jardines tienen computadoras o los chicos se cruzan a centros informáticos de Los Sin Techo. También hay salitas en Alto Verde con el método Montessori y cada tanto hacen visitas para salir del barrio e integrarse con otras escuelas de distinto contexto social.

El objetivo primordial es promover el desarrollo de la inteligencia del pequeño, desarrollar su integración en otros espacios sociales, estimular hábitos de convivencia, educar en valores. “Partimos de lo que el niño trae de su contexto sociocultural, su familia, sus conocimientos. Tenemos en cuenta eso y de ahí particularizamos las experiencias”, sostiene Díaz.

Las salitas cuentan con maestras jardineras que trabajan junto a las “mamás cuidadoras” que son mujeres que viven en el barrio y se convierten en referentes de consultas de las familias.

Apoyo escolar con computadoras
Allí donde resulta difícil llegar con las herramientas educativas tradicionales, la computadora es una opción más que válida. De ahí el éxito del proyecto Apoyo escolar asistido por computadora que Los Sin Techo lleva adelante en 11 salas de informática diseminadas por los barrios periféricos.

Unos 930 alumnos en total asisten a estas aulas dos veces por semana, a contraturno de la escuela. La propuesta está dirigida principalmente a niños de 1ro. a 7mo. grado que reciben ejercitaciones en Lengua y matemática a través de un software (programa educativo) diseñado especialmente para cumplir esos objetivos. “No enseñamos computación, sino que usamos las PC para presentar contenidos o resolver actividades”, explicó José Luis Albornoz.

“Sabemos que la computadora atrae mucho a los chicos. La parte multimedia, de sonido, imágenes e Internet son herramientas factibles y eficaces para interesarlos en los aprendizajes. El desafío nuestro es orientar el uso de la computadora para aprender, no para jugar, como lo hacen en un ciber”, señaló el responsable de la propuesta.

Aclaró que el objetivo es apoyar a la escuela, no suplantarla ni que dejen de ir a clases para asistir a las aulas informáticas. Por eso, se dispusieron horarios por la mañana y la tarde para que los niños puedan ir a contraturno de clases. Los chicos dejan todo de lado, hasta el picadito de fútbol, para correr a las computadoras. Sin embargo, “los viernes faltan bastante porque acompañan a los padres a vender o a pedir en el semáforo”, reconoció Albornoz.

Existe un seguimiento serio del proceso de aprendizaje de cada chico. Ese control se hace efectivo en dos evaluaciones: una, donde se detectan los problemas y se elaboran estrategias para revertirlos, y otra a fin de año, en la que se localizan los temas que cada alumno necesita repasar y se los acompaña para que puedan superar las pruebas finales de la escuela. “Hemos detectado, por ejemplo, que 78 chicos de 6to. grado tienen un nivel de lectura escaso”, remarcó.

El proyecto contempla, asimismo, un curso de capacitación de utilitarios informáticos para adolescentes y adultos, con el objetivo de cubrir las exigencias del campo laboral. El sistema está diseñado para alertar sobre las inasistencias reiteradas de los alumnos, y cuenta con una plataforma virtual y página web.


La primaria está primero
“El Estado tiene una real inquietud por que el chico ingrese a la escuela, pero no asegura su permanencia, terminación ni calidad educativa. Y ésa es nuestra gran preocupación”. Las palabras pertenecen a Ana María Solís, coordinadora del proyecto Primero, mi primaria.

Para garantizar una verdadera igualdad de oportunidades, el Movimiento Los Sin Techo proporciona apoyo escolar a niños que ahora están en 3er. grado con el fin de que fortalezcan los aprendizajes en el primer ciclo de la primaria. “Focalizamos las actividades en 4 habilidades básicas: escuchar y entender lo que escucho, saber hablar y poder expresarme, leer y escribir correctamente”, señaló la psicopedagoga Gisela Murillo, asesora del programa. “Nuestro propósito es que los niños completen con éxito el primer nivel de la escolaridad básica y logren los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios (NAP) propuAestos por el Ministerio de Educación”, añadió.

Alrededor de 200 niños de 18 barrios asisten una vez a la semana al apoyo escolar que está a cargo de 28 madres tutoras que, a su vez, se capacitan en talleres y son acompañadas por estudiantes universitarios.

Esos chicos son los que en el año 2007 comenzaron 1º grado y entraron en el “régimen de promoción directa” por el cual pasaron automáticamente a segundo, sin repetir. Esa norma ministerial fue derogada por la actual gestión educativa. “Comenzaron con el apoyo escolar 380 niños hace dos años y ahora quedan 200. Detectamos que 90 de ellos tenían problemas cognitivos y que pasaron en 2008 a segundo grado en forma automática, sin lograr los conocimientos exigidos. Algunos se quedaron en ese año y otros pasaron a tercero, pero con un gran déficit educativo”, indicaron Murillo y Solís, que tratan de ponerse en contacto con las docentes de esos chicos, al menos en aquellas pocas escuelas que permiten esa vinculación.

Consideraron que “la Ley de Educación Nacional pide que haya educación obligatoria hasta 5to. año del secundario, quiere la inclusión en el sistema de todos los alumnos. Nuestra tarea, en cambio, es tratar de dar lo que la escuela no garantiza: la permanencia en las aulas viendo de qué manera aprende cada chico, con qué recursos disponemos, cómo convocamos a sus familias”.


BARRIOS
donde el movimiento tiene presencia: San Agustín, La Ranita, Abasto, Loyola, Las Lomas, Alto Verde, Chaqueño, San Pantaleón, Barranquitas, Villa Oculta, Villa Hipódromo, Los Hornos, El Arenal, Chalet, Centenario, San Lorenzo y otros



Fuente: www.ellitoral.com

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